miércoles, 26 de octubre de 2011

La historia de mi perro Muchacho y yo

En la ultima de las entradas que edite correpondiente a mi pequeña Biografía, 
y la que todavía me faltan algunas entradas mas por editar respecto a la misma, 
yo había anunciado que iba a editar una entrada especial acerca de mi dulce y
muy adorado perrito que tuve alguna vez durante la época de mi infancia, y con
el que yo pase uno de los momentos mas dulces y felices (si es que este no fue
el mas feliz) de la misma. Se trataba de un hermoso cachorro de perro de color
blanco hueso que me obsequio un antiguo vecino, el cual era aproximadamente
un año menor que yo, y que pasaba el día junto a sus padres y hermanos en un
local donde realizaban decoraciones de autos que era propiedad de sus padres
y que quedaba justo al lado de la joyería que tenían mis padres y en la cual se
encontraba también el hogar donde vivíamos nosotros. Este cachorro lo recibí
de mi vecino a mediados del año 1.981, no puedo precisar con exactitud en que
mes y fecha me lo regalo pero teniendo en cuenta que para aquel momento yo
me encontraba ya estudiando el 2do trimestre del nivel preescolar del plantel
donde yo había ingresado en los meses previos, es muy posible que la misma
se haya dado aproximadamente durante uno de los días de entre los meses de
Agosto o Septiembre. Como decía, era verdaderamente muy lindo y su pelaje
era ligeramente rizado, o al menos parte de el. Sus orejas las tenia muy ligera 
o vagamente levantadas. Por razones que yo desconozco, alguien de nosotros,
si es que no era yo mismo, se refería a el y lo llamaba Muchacho, y en vista 
de que mi familia no encontraba desagradable aquel apelativo, mi familia y yo
decidimos bautizarlo definitivamente con el nombre de Muchacho, aunque yo
ahora pensándolo bien, hubiera preferido mejor bautizarle con otro nombre es
decir uno de sustantivo propio. 


                                                No pertenecía exactamente a esta raza, pero se
                                                        le parecía bastante a estos ejemplares


Mi hermoso y precioso bebe, era de lo mas dulce y tierno conmigo, y ello hacia
que en mi corazón se despertara sentimientos muy tiernos de afecto y dulzura
por el. Nuestro sentimiento era mutuo y era cada vez mayor a medida que nos
íbamos conociendo mas e íbamos pasando mas tiempos juntos. Los siguientes
meses siguieron su curso, hasta que finalmente el año 1.981 llega a su termino,
al tiempo que comenzaba el siguiente año, 1.982, y en los últimos días del mes
de Enero termina el periodo lectivo de aquel año para comenzar de inmediato
el periodo de vacaciones. En nuestro país Ecuador al menos, el periodo lectivo
o periodo escolar tiene una duración de 9 a 10 meses, en aquel entonces tenia
una duración fija de 9 meses, y luego de concluir la misma, llegaba el periodo
de vacaciones, el cual tenia una duración aproximada de 3 meses, es decir el
resto de los meses que faltaban para completar el año calendario. Estas eran
mis primeras vacaciones, tenia 3 meses disponibles para poder yo disfrutarlas
al máximo (ello fue posible en parte, al menos en estas primeras vacaciones),
de modo que ahora si iba a pasar mayor tiempo con mi pequeño bebe, lo cual
en efecto así fue, pues yo pasaba toda la mañana y una muy buena parte de la
tarde de aquellos días en compañía de mi precioso cachorro, nosotros, desde
luego nos encantaba mucho compartir algunos momentos en el juego, pero lo
que mas disfrutábamos y nos gustaba a ambos y mas nos hacia felices eran
las demostraciones y expresiones de afecto y cariño que nos profesábamos
e intercambiábamos mutuamente, yo solía acariciarle muy dulcemente y de
la misma forma me gustaba abrazarlo, el por su parte gustaba mucho lamer
mi rostro, mi cuello o cualquier parte, besar mis labios y mi boca, acostarse
en mi regazo, entre nosotros existía una maravillosa y muy sincera conexion
de ternura, cariño y mucha dulzura y aunque esto pueda parecer demasiado
exagerado era muy cierto y verdadero, pero no hay nada exagerado en todo
ello, muy por el contrario. Especialmente, si se tiene en cuenta que aquella 
tierna conexion de cariño y dulzura provenía de dos pequeños niños infantes
como lo eramos nosotros, pues mi cachorro tenia apenas entre 2 a 3 meses
de nacido cuando lo recibí como un obsequio de mi vecino, y yo por mi parte
recién estaba cumpliendo mis 6 años de edad. De modo que podrán ustedes
comprender lo muy deliciosamente cándida, dulce y profundamente tierna
que fue nuestra relación. Mi muy dulce y leal cachorro vivió conmigo hasta
aproximadamente el mes de mayo o junio de aquel año (1.982), pues en un
dia determinado de uno de aquellos meses mis padres decidieron regalarlo
a la familia de una tía materna mía, debido a que ya para aquel entonces mi
cuadro crónico de amigdalitis y otitis había empeorado mas todavía, ya que
según ellos pensaban y asumían que mi bebe era el causante directo de el
empeoramiento de mi salud lo cual nunca se llego a comprobar ni tampoco
comfirmar. Los días iban transcurriendo y a medida que estos pasaban yo
comenzaba a echarlo de menos, pero lo verdaderamente triste y doloroso
de todo esto vino después. Sucedió que mi muy dulce y leal bebe nunca se
pudo habituar a su nuevo hogar, y por el contrario comenzo a caer en una
profunda y terrible depresión, pues pasaba el tiempo muy retirado en uno
de los rincones mas alejados y apartados de la casa debajo de uno de los
muebles o aparadores, practicamente nunca se dejaba ver permaneciendo
oculto casi todo el tiempo, se rehusaba a ingerir todo alimento e incluso a
se negaba a beber líquidos, era evidente que mi lindo bebe me extrañaba
en sobremanera y yo no lo sabia en lo absoluto pues como ya no vivía en
mi hogar me encontraba ajeno a lo que le estaba sucediendo, su situación
se fue empeorando cada vez mas y de manera muy progresiva hasta que
finalmente falleció a solo casi 20 días de haber llegado a su nuevo hogar.
Como yo acabe de mencionar hace algunos momentos, no supe nada de
esto hasta mas o menos 3 o 4 años después de su muy triste y lamentable
fallecimiento. Y lo supe porque un día les pregunte a mis padres sobre la
vida de mi bebe para saber como se encontraba en su nuevo hogar, pues
ignoraba lo que le había pasado, y mis padres ni siquiera se molestaron
en comunicarmelo el mismo día que lo supieron. Fue recién en aquel día 
que yo me pude enterar de su triste y muy lamentable final. Aquello me
entristeció mucho y pensé para mi: fue para esto que lo separaron de mi
lado, para ir a morir de una manera tan triste y trágica. Pero ya nada se
podía hacer al respecto. Menos mal que ellos tuvieron el valor civil para 
decirme en aquel momento la verdad, porque de habérmelo ocultado o
mentido yo no se los habria perdonado nunca, ya que hubieran sido unos
verdaderos canallas y mentirosos miserables sin perdon.


¡Oh mi Muchacho, mi precioso bebe! De todas las mascotas que tuvo mi
familia en el pasado fue a el a quien mas adore. Por ello, siempre tendrá
un lugarcito especial en mi corazón.    

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